Tomada de instagram

    La parábola de Naim, el 'narcoinfluencer' colombiano que lo mató la fama


    Naim Pérez, conocido como “Bendito Menor”, transformó su vida como comandante de un grupo armado ilegal en contenido para redes sociales y tuvo una gran repercusión en Colombia. Su muerte durante una incursión gubernamental a principios de este mes pudo haber acrecentado su fama

    Naim Pérez tenía todas las cualidades que un influencer de la Generación Z podría pedir.

    Con una sonrisa límpida y cabello negro a rape, el colombiano de 27 años construyó una descomunal audiencia en Facebook, Instagram y TikTok donde compartía imágenes de su fulminante estilo de vida: veloces motocicletas, camionetas grandes y una novia hermosa conocida como Bebecita.

    Pero detrás de las instantáneas románticas y los memes aspiracionales había una historia más oscura: bajo el alias de Bendito Menor, Pérez promocionaba abiertamente su meteórica trayectoria en las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, un grupo armado ilegal más conocido como ACSN.

    Aunque no era el miembro más poderoso de las ACSN -uno de los múltiples grupos armados que se benefician del tráfico de drogas y la extorsión en Colombia- era sin duda el más famoso, un hombre con una importante fanaticada pendiente de cada uno de sus movimientos.

    Gracias a docenas de páginas de redes sociales dedicadas exclusivamente al contenido de Bendito Menor, sus seguidores pudieron verlo combatiendo en la selva, atravesando un río al volante de un vehículo todoterreno mientras vestía camuflaje y patrullando en un bote con sus hombres, todo ello al ritmo de la música. Pero también se hizo popular por compartir destellos de su vida privada: paseos románticos con Bebecita, selfies con perros así como divagaciones inconexas sobre la vida y el destino.

    Video de Erika Di Benedetto/OCCRP

    En las últimas semanas, los colombianos también siguieron de cerca cómo Bendito Menor se enfrentaba públicamente con el nuevo presidente Abelardo de la Espriella. Un hombre de derecha dura, quien cultiva una presencia beligerante en las redes. 

    En la madrugada del 4 de septiembre, Bendito Menor y Bebecita, cuyo nombre real era Rosa Angélica Tarazona, murieron a tiros en una operación ordenada por el presidente, quien había declarado a Pérez como un objetivo de alto valor. (En las tres semanas transcurridas desde entonces, el gobierno también atacó a otros líderes de la ACSN. Ello provocó una reacción de violencia callejera del grupo en su bastión de Santa Marta, por lo que de la Espriella ordenó militarizar el área el martes pasado).

    Sus muertes causaron revuelo en Colombia, donde los narcotraficantes son cosa común, pero los narco-influencers siguen siendo relativamente novedosos. 

    "Bendito Menor fue un fenómeno viral en las redes sociales", dijo Lerber Dimas Vásquez, profesor investigador y experto en violencia en el área de la Sierra Nevada, en el extremo noreste de Colombia.

    "Sus videos iban desde clips sanguinarios hasta otros que lo mostraban repartiendo mercados o montado en lanchas. Proyectaba una imagen de éxito aparente, un estilo de vida que es demasiado atractiva para una población juvenil, pobre, marginal”.

    Video de Erika Di Benedetto/OCCRP

    Muchos adolescentes también se convirtieron en sus seguidores en la vida real, atraídos por las carreras ilegales de motocicletas que organizaba en las calles de Riohacha, y los teléfonos, armas y motos que distribuía, según los lugareños.

    El fenómeno subraya la dificultad de combatir el crimen organizado en un mundo cada vez más digital. También plantea serias dudas sobre el papel que desempeñan las plataformas de redes sociales al permitir que figuras como Bendito Menor realicen lo que son esencialmente campañas de relaciones públicas para la criminalidad, reproduciendo imágenes glamorosas de la narcocultura a velocidad de algoritmo.

    La narcocultura no es un fenómeno nuevo: canciones y telenovelas que glorifican el tráfico de drogas han sido populares en Colombia y en América Latina desde el apogeo del tráfico de cocaína en los noventa. Y series sobre capos como Pablo Escobar alcanzaron audiencias globales. Los poemas y cuentos que narran historias de bandidos y forajidos tienen una historia aún más antigua, desde Robin Hood en Inglaterra hasta el gaucho Martín Fierro en Argentina.

    Pero mientras que estos se transmitían oralmente o con grabaciones piratas, hoy pueden ser diseminadas instantáneamente por los propios criminales o compartidas a través de plataformas como Spotify, que actualmente alberga al menos tres canciones que glorifican las andanzas de Bendito Menor. (Spotify no respondió la petición de comentarios para este trabajo).

    El uso de redes por Bendito Menor para agrandar su perfil representa “una nueva etapa de sofisticación” en la narcocultura, indica Jaime Andrés Wilches Tinjaca, un investigador colombiano que estudia las subculturas criminales.

    Si bien es claro que producía su propio contenido, no es evidente que tanto control directo tenía sobre algunas cuentas en redes sociales que lo difundían. El resultado eran publicaciones y videos atractivos que presentaban el narcotráfico como una “actividad cotidiana, aspiracional e incluso divertida”, señala Wilches.

    No era raro que sus publicaciones acumularan comentarios preguntando cómo unirse a él o consultándole sobre oportunidades de trabajo.

    “Jóvenes que enfrentan escenarios de exclusión encuentran en estas narrativas una forma que puede hacer parecer que el narcotráfico es una vía eficaz de movilidad social”, dijo Wilches.

    “De sicario pasé a ser el hilo.. que movía el destino y los kilos”

    "Mi nombre es Naim Andrés Pérez Toncel / En la Sierra aprendí a no caer", comienza una de las canciones más conocidas sobre Bendito Menor, a menudo utilizada como pista de fondo para videos de TikTok e Instagram sobre sus lances.

    Conocida como un corrido tumbado, la canción teje la historia de una figura casi mítica, nacida en la pobreza, que ascendió a una posición de poder a través de la valentía, la astucia y el destino.

    La versión más prosaica de su historia de vida es que Pérez nació en 1999 y creció en Riohacha, una ciudad empobrecida en la península de La Guajira.

    Intercalada entre el Mar Caribe y la aislada cordillera de la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira está más cerca de Venezuela que de Bogotá, una región donde el poder del Estado ha luchado para imponerse.

    Credito: James O'Brien/OCCRP Source: UNODC 

    El crimen organizado, por otro lado, ha prosperado, con una sucesión de grupos criminales locales ejerciendo un dominio absoluto sobre rutas clave de transporte para la cocaína y el combustible de contrabando.

    Ya en 2021, según informes internos obtenidos por OCCRP, la fiscalía colombiana había identificado a Naim Pérez como el líder de una pandilla de Riohacha llamada el Combo de los Majayura, que se especializaba en asesinato, extorsión y tráfico de drogas a nivel local. Los informes señalaban que la pandilla estaba “afiliada a las ACSN”, la principal organización paramilitar que opera en la región.

    Aunque las ACSN solo se dieron a conocer con ese nombre alrededor de 2018, descienden de grupos paramilitares con una larga historia en la región. Hoy en día, tiene aproximadamente 600 miembros y controla una franja de tierra clave alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta. Según un informe de julio de la Fundación Ideas para la Paz, un centro de estudios colombiano enfocado en el conflicto armado, su principal fuente de ingresos proviene de la extracción de "comisiones" sobre el contrabando combustible y la cocaína traficada por el puerto de Santa Marta y las desembocaduras de los ríos de la región desde las cuales pueden zarpar lanchas rápidas.

    Aunque no es claro cuándo se unió formalmente Bendito Menor a las ACSN, cuando lo hizo ascendió rápidamente. Para 2026, se había convertido en un comandante clave a cargo de rutas de narcotráfico, indicó la Fundación Ideas para la Paz. El informe añade que también era conocido por su violencia y había estado implicado en múltiples masacres en la región de La Guajira y ataques contra las autoridades. 

    Mientras Bendito Menor se volvía más poderoso en el mundo real, también aumentaba su fama en línea. No tenía ninguna cuenta oficial en redes sociales; en su lugar, el contenido que producía era compartido por una multitud de cuentas dedicadas a republicar su material, así como contenido generado por seguidores con nombres como bendi_tomenor y Fansofbenditomenor.

    El resultado fue "un ecosistema digital donde seguidores, admiradores, creadores de contenido e incluso usuarios sin relación directa con la organización criminal contribuyen a amplificar estas narrativas", dijo Wilches.También es posible que haya dificultado que las redes sociales supervisaran su contenido. Hasta la semana pasada, OCCRP había identificado al menos 20 cuentas relacionadas con Bendito Menor en Facebook, Instagram y TikTok, que acumulaban más de 700.000 seguidores.

    Incluso para los cabecillas las ACSN parecían desconcertados por el alcance de Bendito Menor en las redes sociales y los riesgos de seguridad que ello implicaba.

    En una entrevista del 12 de septiembre con la revista colombiana Semana, Fredy Castillo Carrillo - líder de las ACSN que se hace llamar con el alias de Pinocho - dijo que los miembros de alto rango del grupo habían encontrado a Bendito Menor "difícil de controlar".

    "Hubo varios comandos de la organización Autodefensas Conquistadoras de la Sierra que lo citaron y él nunca subió a una reunión", dijo Castillo. “Él siempre hacía sus cosas mal hechas. Le gustaba publicar su vida en las redes sociales, mostrar cosas. Aparecía con sus fusiles, en camionetas, amenazando: delitos graves”.

    Los cabecillas que venían de una era anterior del conflicto armado también parecían perplejos por su hábito de transmitir su ubicación en línea.

    “Él vivía publicando en sus redes sociales que estaba en Riohacha”, dijo Carrillo. “Divulgó recientemente un video donde se le veía en un carro amenazando a unos muchachos que paraban motos [en Riohacha].... Y miren dónde lo asesinaron. Era un riesgo que estuviera encerrado en una casa donde podía ser localizado fácilmente”.

    A diferencia de los secos comunicados oficiales de las ACSN, el contenido de Bendito Menor era juguetón y romántico, incorporando bromas y memes además de música. En un momento dado, durante la reciente campaña electoral presidencial, publicó una imagen de una papeleta y pidió a sus seguidores que escribieran su nombre en ella. Bebecita aparecía junto a él con tanta frecuencia —a veces armada con una pistola o vestida de camuflaje— que llegó a alcanzar cierta fama por derecho propio.

    "Se presentan como un Bonnie y Clyde de los tiempos modernos", se lamentó el gobernador de La Guajira en un programa de radio unos días después de los asesinatos.

    Pero no todo era romanticismo ni fanfarronería inofensiva. Tanto el gobernador como Pinocho afirmaron en entrevistas que Bendito Menor había compartido imágenes de asesinatos y otros delitos violentos que él mismo cometió —a veces en tiempo real—, aunque ninguno de esos videos parece estar disponible en línea actualmente.

    En uno de sus Informes de Amenazas Estratégicas periódicos publicados a fines del mes pasado, Meta (la empresa matriz de Facebook e Instagram) anunció que había suspendido más de 1.000 cuentas, grupos o páginas en Colombia asociadas con un "grupo terrorista" que utilizaba cuentas para "difundir material ideológico y reclutar nuevos miembros".

    “Se sabe que esta organización intenta apuntar específicamente a personas más jóvenes a través de las redes sociales”, escribió Meta. "También buscó resaltar su capacidad para desafiar la autoridad estatal, publicando imágenes y videos de su presencia en regiones controladas por rebeldes, así como imágenes de entrenamiento de estilo militar y armamento".

    Aunque no nombró al grupo, las pistas en el informe sugieren que se refería al Ejercito de Liberación Nacional, un grupo guerrillero con presencia nacional.

    No es claro si Meta también estaba al tanto de la popularidad de Bendito Menor en sus plataformas. Eliminó varias páginas de fans de Bendito Menor de Facebook e Instagram la semana pasada, después de que OCCRP le pidiera que comentara sobre el contenido. Sin embargo, un puñado seguía visible en línea al momento de la publicación. (TikTok donde OCCRP también encontró contenido relacionado con Bendito Menor, no contestó a las solicitudes de comentarios).

    "Tenemos políticas estrictas contra Organizaciones e Individuos Peligrosos, y tomamos medidas tan pronto como identificamos violaciones", dijo un portavoz de Meta en un comunicado.

    Pero para Catalina Niño, coordinadora de proyectos para la filial colombiana de la Friedrich Ebert Stiftung, una organización sin fines de lucro alemana que promueve la democracia, eso no es suficiente.

    "Las plataformas digitales tienen una enorme responsabilidad" de detener la propagación de lo que es efectivamente relaciones públicas para grupos de crimen organizado, dijo.

    Señaló que la popularidad de la narcocultura en las redes sociales se ha convertido en un problema grave en Colombia, con un claro impacto en el mundo real.

    “Por un lado está el reclutamiento, y por el otro, presentarse como modelos a seguir y construir una afinidad con la población local para darle legitimidad a estos grupos, y tal vez incluso protección cuando las autoridades los persigan”.

    Desde 2022, las ACSN habían estado en conversaciones con el gobierno de Gustavo Petro (cuya política de 'Paz Total' buscaba desarmar a los grupos armados más pequeños de Colombia mediante acuerdos individuales con estos) pero la política fue descartada tras el final de la presidencia de Petro en agosto. 

    Su sucesor Abelardo de la Espriella - un abogado penalista de extrema derecha que respaldó el presidente de Estados Unidos Donald Trump - había prometido adoptar una línea más dura en materia de seguridad. El 9 de julio, después de ser elegido pero antes de asumir el cargo, de la Espriella declaró que Bendito Menor sería uno de los "objetivos de alto valor" de su futura administración.

    Aparentemente en respuesta, las cuentas asociadas con Bendito Menor comenzaron a burlarse de De la Espriella.

    Un video publicado en julio se refería a De la Espriella, quien se hace llamar El Tigre, como un "Tigre de Temu", una referencia a la plataforma en línea china que vende productos baratos. Otro combinó un mensaje desafiante con imágenes de helicópteros militares que supuestamente rastreaban a Bendito Menor: "Seguimos firmes, con la cabeza en alto y sin dejarnos disuadir por el miedo", decía.

    En una fotografía de amplía difusión, se veía al fugitivo en una motocicleta con Bebecita. Ambos llevaban camisetas blancas con la inscripción “ANTI-ABELARDO”.

    “Este reality show tenía que terminar”, dijo el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar, en una entrevista radial unos días después de que asesinaran a Bendito Menor. “Alias Nahín se pavoneaba en las redes sociales mostrando toda su actividad criminal, el ama de entrenamiento, asesinato, tema de tráfico de droga. Prácticamente se convirtió en una figura pública. Algo que no se debía permitir nunca en un estado social de derecho", añadió en otra.

    Un 'Robin Hood' en camuflado

    Tomado de instagram

    El cortejo fúnebre de Bendito Menor, dos días después de su muerte, fue tan masivo que paralizó el tráfico en Riohacha, informaron los medios colombianos.

    Videos publicados en redes muestran a cientos de motociclistas vestidos de negro manejando por las calles de Riohacha con narcocorridos a todo volumen y disparando al aire de cuando en cuando. 

    “¿Por qué despidieron a Bendito Menor como a una ‘celebridad criminal’?”, se preguntó en un artículo el periódico El Colombiano, que informó que las ACSN aprovecharon la oportunidad para exhibir su poder en la región, tal vez enviando un mensaje al gobierno.

    Unos días después, un reportero de OCCRP visitó el barrio La Ñapita de Riohacha, donde la madre de Bendito Menor todavía vive en una casa pequeña con techo de aluminio. Se había instalado una carpa blanca en el medio de la calle para acomodar a un flujo continuo de dolientes. Jóvenes con camisetas negras deambulaban por la calle en motocicletas, examinando la escena.

    Rosa, la hermana de Pérez, salió de la casa de su madre para hablar brevemente con un reportero. "Era muy generoso", dijo. "Lo querían los comerciantes".

    De hecho, tres comerciantes locales sí elogiaron a Bendito Menor por mantener el crimen a raya, pero reconocieron que también les cobraba dinero a cambio de protección. (Los tres hablaron con OCCRP bajo condición de anonimato por preocupaciones sobre su seguridad personal). Uno dijo que Bendito Menor se había vuelto popular entre los dueños de pequeñas empresas locales después de que reprimiera brutalmente a una pandilla local de jóvenes conocida como los Jota Jota, que se dedicaban al tráfico de drogas a pequeña escala y a la extorsión.

    "Evitaba las extorsiones y limpió de ladrones el barrio", afirmó el comerciante enfáticamente.

    Pero también se sabía que difundía imágenes de sí mismo haciendo obras benéficas y ayudando a los pobres, según comentaron los habitantes de la zona.

    Esta labor asistencial, orientada a la exhibición pública, fue un factor clave en el atractivo que Bendito Menor ejercía sobre los ciudadanos de una región donde el poder estatal es débil y grupos armados como las ACSN aún regulan en gran medida la vida comunitaria, señalaron los expertos.

    “Muestra todos sus crímenes en vivo y en directo, pero al mismo tiempo es alguien capaz de dar comida a una persona en la calle, alguien que... empieza a mostrarse como un Robin Hood”, afirmó Dimas, el investigador. “Hace cosas muy malas, porque este no le roba a los ricos como Robin Hood, sino que extorsiona a todo el mundo, le quita el poder a los narcos y genera mucha riqueza para él, para los suyos, para la organización armada. Pero por supuesto como ayuda un poco a la población pobre, por eso lo ven como una figura muy importante.

    El nuevo presidente de Colombia, De la Espriella, se ha opuesto públicamente al tipo de glorificación de los narcos en la que incurrió Bendito Menor, y prometió imponer una mayor presencia y control del Estado en regiones como La Guajira.

    Esta semana el presidente ordenó el despliegue de tropas en las calles de Santa Marta, capital del departamento del Magdalena, limítrofe con La Guajira. Fue la respuesta a una oleada de violencia callejera e incendios provocados por las ACSN, como reacción al asesinato de otro de sus comandantes. Él mismo acompañó a los efectivos durante el patrullaje y compartió un video en el que se le veía recorriendo las calles con chaleco antibalas y armado con una pistola.

    “Se acabaron las épocas en las que lo malo se vendía como bueno; se acabaron las épocas en las que la escoria de la sociedad era considerada heroica: conmigo, los bandidos no van a tener ni un minuto de tranquilidad”, escribió, firmando el mensaje con un emoji de tigre.

    Pero Bendito Menor sigue disfrutando de una vida digital más allá de la muerte. Varias de las cuentas de seguidores que difundían su contenido siguen publicando mensajes como si no hubiera fallecido. También comparten imágenes —aparentemente generadas por inteligencia artificial— en las que aparece repartiendo regalos y dinero en efectivo a personas necesitadas.

    Sus seguidores han respondido de la misma manera.

    "QEPD, vuela alto mi rey, está prohibido olvidarte", escribió uno.

    "No importa lo que digan, él era mejor que muchos", dijo otro.

    Estos mensajes resumen la paradoja que vive el país, un delincuente con miles de seguidores es llorado como si fuera una estrella de rock.
    * Este texto fue publicado originalmente en OCCRP

     


    ©2022 360-grados.co

    CC Commons

    Suscríbase a nuestro boletín de noticias